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Historia del Teatro Malandro

El Garaje ocupa de Ginebra

En 1990, tras haber pasado seis años haciendo teatro de calle en París, el colombiano Omar Porras se instala en el Garaje, un edificio ocupado de Ginebra, y allí funda el Teatro Malandro. El Garaje se convierte así en un lugar de investigación teatral donde se crean los primeros espectáculos de la compañía: Ubú rey de Alfred Jarry, 1991, marcaría las pautas de un trabajo caracterizado por el universo barroco, la mezcla de culturas, los actores enmascarados, la conciencia del cuerpo y la presencia de la música, todo ello concebido de manera estructurada. En poco tiempo, la compañía sobresale y participa en diferentes espectáculos, en concreto en el Festial de las Artes de Nyon y en el Festival de la Ciudad de Lausana, surgiendo de círculos artísticos y alternativos de la escena local.

Recinto ilícito, materiales recuperados de la calle... El Teatro Malandro transforma la precariedad en derroche de imaginación gracias al asombroso talento y a la poesía de la necesidad, conocida por Omar Porras en su barrio de Bogotá desde la infancia.

Un año después de Ubú rey, Omar Porras y sus colaboradores realizan el montaje de La trágica historia del Dr. Fausto de Christopher Marlowe (1992), dando comienzo a la etapa de exploración de los grandes mitos. Tras el reestreno de Ubú rey (1993), el director escénico se consagra ese mismo año a un autor suizo –Friedrich Dürrenmatt- y a una obra de dimensión universal: La visita de la vieja dama. Dicho espectáculo marca una etapa muy importante en la historia del Teatro Malandro, la cual cuenta con el reconocimiento del Premio suizo-francés de espectáculos independientes (1994). Dándole un tratamiento iconoclasta a la obra, el director colombiano afincado en Ginebra hace eco de la fuerza de su interpretación así como del radicalismo del autor suizo-alemán. Es en este momento que las grandes escenas internacionales se abren a la compañía, aún establecida en el edificio ocupado, y que comienza una gira que les llevará por Suiza, Francía, Alemania y Latinoamérica.
 

De la Comédie de Genève a Sécheron

Tras un éxito de tal magnitud, el director de la Comédie de Genève, Claude Stratz, propone al Teatro Malandro realizar el montaje de Otelo de William Shakespeare (1995) en el escenario del teatro de la ciudad de Ginebra. En 1996 comienza otra etapa determinante: la compañía realiza enormes trabajos de acondicionamiento de los antiguos talleres de Sécheron transformándolos en un verdadero lugar de creación e investigación teatral. Este inmenso lugar de trabajo concentra las diferentes actividades que se llevan a cabo durante el período de creación (artística, técnica y administrativa); en él se puede encontrar el dojo de trabajo, un espacio para la creación de decorados, las oficinas administrativas… La primera obra creada en estas instalaciones será Strip-Tease de Slawomir Mrozek (1997). Algunos meses después, el Teatro Malandro alcanzará una nueva meta: Bodas de sangre de Federico García Lorca, creada en el teatro la Comédie de Genève, se representará en Canadá, Japón y recorrerá gran parte de Francia pasando por escenarios nacionales y centros dramáticos. La fuerza del texto unida a la lectura de Omar Porras tendrá como resultado un espectáculo del que se desprende una gran energía. Tras tres años de gira, surgirá la necesidad artística del teatro romano y la compañía realizará en 2000 una gira internacional representando las Bakkhantes (basada en Eurípides). El director escénico y director de la compañía dirige su atención en ese momento a otra figura igualmente mítica, idealista y encerrada en el misticismo. Se trata de Don Quijote convertido en ¡Ay! Quijote en el universo de Omar Porras. Estamos en un momento de gracia tanto para la compañía com para el público (2001): la adaptación de la novela al teatro deja ver la fuerza del lenguaje de Omar Porras, ávido de liberarse de la tiranía del verbo para llegar a otras dimensiones humanas. Tras una serie de giras internacionales, la adaptación de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra abrirá las puertas de Colombia al hijo pródigo: será la primera vez que El Teatro Malandro participará en el Festival Iberoamericano de teatro de Bogotá, dirigido en aquellos entonces por Fanny Mikey.

 

Teatro Forum Meyrin

Desde sus inicios, el lugar de establecimiento ha marcado la historia del Teatro Malandro. En 2003, una vez finalizada la gira de ¡Ay! Quijote en el Barbican Centre de Londres, la compañía se ve obligada a dejar los talleres de Sécheron pero Jean-Pierre Aebersold, director del Teatro Forum Meyrin, les ofrece este nuevo espacio como residencia. A pesar de contar con un espacio para su equipo administrativo, el Teatro Malandro sigue en busca de un lugar que le permita reunir todas las facetas de la vida de una compañía, incluyendo la dimensión pedagógica, aspecto consustancial del método de Omar Porras. Desde ese momento, la creación de los espectáculos ha sido acogida por diferentes teatros. En 2003, Omar Porras recibe la invitación del Teatro Am Stram Gram (Ginebra) para realizar, junto a su equipo, el montaje de La historia del soldado de Igor Stravinski y Charles-Ferdinand Ramuz, tratándose de la primera colaboración realizada junto a una orquesta (l’Ensemble de Contrechamps), lo que le abrirá las puertas de la ópera. Muestra de delicadeza, el espectáculo creado en Ginebra se reestrenará en el Teatro des Abbesses de París. En 2004, Omar Porras decide recrear –diez años más tarde- La visita de la vieja dama: el papel protagonista, tanto en la primera como en la segunda versión, es encarnado por el director escénico quien es también actor. Fábula intemporal, el espectáculo basado en la obra de Dürrenmatt vuelve de nuevo a los escenarios internacionales, llegando a las regiones más remotas, tal y como el Centro dramático del Océano Índico (Isla de la Reunión). Tras retomar en 2005 los personajes míticos y después de aventurarse en la relación señor-criado, la compañía da a conocer al público un El Don Juan (basado en la obra de Tirso de Molina) infantil y caprichoso, pero no por ello menos cruel, que deslumbrará por una riqueza pictórica cada vez más intensa de la que se hará cargo en la mayoría de las ocasiones Fredy Porras (escenógrafo y hermano del director escénico). Después de haber recorrido la francofonía en suelo europeo -siendo la primera incursión en Bélgica (Namur y Bruselas)-, la compañía regresará a los escenarios colombianos con esta obra. Este enorme trabajo de compilación, que alimentará el texto con las versiones de Tirso de Molina, de Molière así como de la Comedia del Arte y de algunos extractos ingleses, es una auténtica creación textual realizada de manera conjunta por Omar Porras y el dramaturgo Marco Sabbatini. Como de costumbre, el director escénico siente la necesidad de adaptar los textos, de invertir en ellos, de dedicarles tiempo para, gracias al trabajo de improvisación de los actores y de las propuestas de toda la compañía, extraer una especie de quintaesencia del sentido, tanto racional como intuituva. En 2007, tendrá lugar la primera confrontación con el universo textual y, en consecuencia, ideológico de Bertolt Brecht: en El señor Puntila y su criado Matti, Omar Porras explora de nuevo la relación señor-criado al mismo tiempo que la duplicidad del ser humano, coexistiendo la sombra y la luz en el personaje de Puntila. Será una larga gira caracterizada por el regreso del Teatro Malandro a Japón en el seno del Shizuoka Spring Festival, dirigido en la actualidad por Satoshi Miyagi quien propone a Omar Porras la recreación de El Don Juan en 2009 junto a actores japoneses, así como supone la primera actuación de la compañía en España (Festival de Teatro de Málaga en el Teatro Cervantes).

A través de sus espectáculos, auténticas cajas de música, el Teatro Malandro ha abierto a Omar Porras desde 2006 las puertas de las más importantes óperas europeas, como la Monnaie en Bruselas, el Théâtre du Capitole en Toulouse, la Ópera nacional de Lorena, el Gran Teatro de Ginebra y la Ópera de Lausana. La Comédie-Française invitó igualmente a Omar Porras en 2006 a poner en escena en la prestigiosa institución la obra Pedro y el comendador de Ocaña de Félix López de Vega.

La creación en 2009 de Los enredos de Scapin de Moilère, reanudan la relación señor-criado. Asimismo, constituye el premier espectáculo concebido de la colaboración entre el Teatro de Carouge y el Teatro Forum de Meyrin, coproducido y albergado por ambas instituciones ginebrinas. Antes de que haya tenido lugar la primera representación, se ha confirmado una gira nacional e internacional en Japón, Francia y Latinoamérica.

La producción para el 2010 gira en torno a la figura histórica de Simón Bolívar para así celebrar el bicentenario del comienzo de la guerra de la independencia del Nuevo Mundo. La obra que se representará ha sido escrita por el filósofo y novelista colombiano William Ospina. En la actualidad, se está planificando la gira por Europa y Latinoamércia para la temporada 2010-2011.

Hoy día, el Teatro Malandro es la primera compañía teatral de la Suiza francófona que cuenta con el apoyo de la Ciudad y del Estado de Ginebra así como de Pro Helvetia y el municipio ginebrino de Meyrin.